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- 24 marzo, 2025
SCTEH en instalaciones fotovoltaicas: ¿qué tener en cuenta?
En este artículo hablamos de:
En los últimos años, España ha experimentado un notable auge en la adopción de energías renovables, destacando especialmente la energía solar fotovoltaica. A finales de 2024, la potencia instalada de esta tecnología alcanzó los 32.350 MW, representando aproximadamente el 25,1% de la capacidad total de generación eléctrica del país, según el informe de la energía del sol 2024 de Red eléctrica de España.
Este crecimiento ha sido impulsado por políticas favorables, avances tecnológicos y una creciente inversión en proyectos solares. Se prevé que, para 2025, la capacidad instalada de energía solar fotovoltaica alcance entre 28 GW y 30 GW, prácticamente duplicando la capacidad actual (EcoFlow). Además, se estima que la generación renovable en 2025 superará los 149 TWh, representando el 56% del mix energético nacional, según Review Energy.
Este rápido crecimiento plantea desafíos y oportunidades, especialmente en la integración de los Sistemas de Control de Temperatura y Evacuación de Humos (SCTEH) en instalaciones fotovoltaicas. Ambos sistemas, aunque con funciones distintas, comparten un mismo espacio crucial: la cubierta de los edificios. Esta coexistencia requiere una planificación adecuada para evitar interferencias entre los sistemas, garantizar su eficacia y cumplir con las normativas de seguridad.
En este artículo, abordaremos cómo la expansión de la energía fotovoltaica influye en la implementación y el diseño de los SCTEH, garantizando que ambos sistemas puedan coexistir de manera eficiente y segura en las infraestructuras modernas.
Consideraciones para la integración de SCTEH y paneles fotovoltaicos en cubiertas
Cuando se trata de integrar Sistemas de Control de Temperatura y Evacuación de Humos en cubiertas que ya están equipadas con instalaciones fotovoltaicas, es esencial tener en cuenta una serie de factores técnicos que pueden afectar tanto a la eficiencia energética como a la seguridad. Aunque ambos sistemas son fundamentales en sus respectivas funciones, su interacción en el espacio limitado de las cubiertas puede generar retos que van más allá del simple diseño, afectando el funcionamiento conjunto de los sistemas y su mantenimiento a largo plazo.
Estabilidad de la cubierta
Cuando se proyectan cubiertas que combinan sistemas SCTEH y paneles fotovoltaicos, la estabilidad estructural debe ser el criterio principal que guíe todas las decisiones de diseño. Ambos sistemas añaden peso y elementos que interactúan con el entorno: desde cargas permanentes hasta solicitaciones por viento o mantenimiento.
Esta carga combinada puede generar tensiones estructurales no previstas si no se calcula correctamente desde el inicio. En edificaciones como naves industriales, donde las cubiertas suelen carecer de forjados intermedios, es especialmente importante considerar la resistencia tanto a la succión como a la presión directa del viento, así como la distribución de pesos para evitar deformaciones.
También debe tenerse en cuenta el comportamiento de los materiales elegidos. Cubiertas tipo sándwich con núcleo de lana de roca, por ejemplo, ofrecen buena resistencia al fuego, pero pueden requerir refuerzos adicionales si soportan elementos voluminosos o mal repartidos.
Por eso, el reto no está solo en hacer convivir dos sistemas, sino en garantizar que la cubierta conserve su integridad estructural en todas las condiciones de uso, sin que ninguno de los sistemas comprometa al otro ni al conjunto del edificio.
Zonas de estancamiento: riesgo silencioso
Una de las consecuencias más críticas de un diseño no coordinado entre SCTEH y los paneles fotovoltaicos es la aparición de zonas de estancamiento debido a una incorrecta distribución de los aireadores en cubierta.
Una distribución homogénea de los aireadores en cubierta cubriendo toda la superficie del depósito de humos, facilita el recorrido del humo hacia los aireadores y garantiza que éstos sean eliminados de forma uniforme al exterior, mientras que una distribución desordenada, concentrando todos los aireadores, por ejemplo, en un extremo u otro del depósito de humos, pone en riesgo el correcto funcionamiento de la instalación ya que corremos el riesgo de un enfriamiento de la masa de humos debido a la perdida de gradiente en el proceso de desplazamiento por el interior del depósito hasta la zona dónde se encuentren los aireadores instalados, comprometiendo así la capacidad del sistema para mantener unas condiciones seguras durante un incendio.
Aunque la norma UNE 23585 no menciona expresamente las instalaciones fotovoltaicas, sí establece la obligación de evitar estas zonas mediante una distribución adecuada de los elementos de extracción. Por ello, es fundamental considerar y conocer en fase de diseño la geometría de la cubierta, la ubicación de los aireadores, la inclinación… así como la distribución prevista de los paneles fotovoltaicos y de cualquier otra instalación que discurra por la misma.
Las instalaciones fotovoltaicas a pesar de buscar la mayor superficie libre en cubierta para la instalación de paneles no pueden condicionar en ningún caso la distribución de los aireadores y se deberá buscar la coexistencia entre ambas instalaciones sin poner en riesgo el correcto funcionamiento de los sistemas de control de humos SCTEH.
Soluciones de diseño para una integración sin interferencias
Diseñar cubiertas que integren simultáneamente paneles fotovoltaicos y sistemas SCTEH exige algo más que ajustar elementos en un espacio limitado. Es necesario aplicar criterios técnicos precisos que aseguren la convivencia eficiente de ambos sistemas, evitando interferencias que puedan comprometer su rendimiento o dificultar su mantenimiento.
La clave está en abordar el proyecto desde una perspectiva global, teniendo en cuenta la interacción entre los elementos desde el inicio. A continuación, se detallan algunas pautas que permiten resolver esta coexistencia de forma segura y funcional.
Planificación conjunta desde el inicio del proyecto
La planificación temprana es el punto de partida fundamental para evitar conflictos entre los SCTEH y los sistemas fotovoltaicos. Esta coordinación debe comenzar en la fase de diseño, antes de definir cotas, recorridos o elementos estructurales. Al integrar ambos sistemas desde el inicio, se pueden prever aspectos críticos como la ubicación de aireadores, los pasillos técnicos, el reparto de cargas y la orientación de los paneles para evitar obstrucciones.
Desde un punto de vista técnico, esta fase debe incluir un análisis conjunto que contemple:
- La ubicación de zonas de extracción y la necesidad de espacios libres de sombra y barreras físicas.
- El diseño de accesos para mantenimiento seguro y sin desmontajes.
- La evaluación de cómo los elementos del sistema fotovoltaico pueden interferir con la estratificación del humo o el comportamiento térmico previsto en los modelos de incendio.
- Y la revisión del reparto estructural de cargas, ya que la distribución irregular de paneles y aireadores puede provocar deformaciones localizadas o sobrecargas puntuales si no se contempla en el cálculo de la cubierta.
Además, planificar de forma coordinada permite incorporar desde el principio soluciones como el cegado de ríos en cubiertas tipo sándwich, o el ajuste del layout de paneles para respetar distancias mínimas respecto a los exutorios. Esta anticipación reduce la necesidad de modificar instalaciones ya ejecutadas y mejora tanto la eficiencia como la seguridad global del sistema.
Criterios técnicos para evitar interferencias funcionales
Una integración adecuada entre SCTEH y sistemas fotovoltaicos requiere contemplar detalles técnicos específicos que, sin ser visibles en el diseño general, resultan determinantes para el funcionamiento a largo plazo. Uno de ellos es la compatibilidad entre los sistemas de fijación de los paneles y la geometría de la cubierta: una mala elección de anclajes o un reparto irregular de los apoyos puede generar tensiones estructurales en puntos sensibles o interferir con soluciones constructivas como el cegado de ríos en cubiertas tipo sándwich.
También es importante prever cómo se comportarán ambos sistemas ante condiciones dinámicas, como acciones de viento, dilataciones térmicas o movimientos durante tareas de mantenimiento. La ausencia de juntas de dilatación o la colocación de elementos demasiado próximos entre sí puede dar lugar a deformaciones, vibraciones o bloqueos.Además, el diseño debe contemplar la accesibilidad funcional: cada sistema requiere inspecciones periódicas —los SCTEH según el RIPCI y los paneles para mantener su rendimiento—, por lo que es imprescindible prever pasillos técnicos, puntos de anclaje para líneas de vida, y una distribución que evite tener que desmontar un sistema para intervenir sobre el otro. No basta con dejar espacio físico: hay que calcular las cargas de servicio, respetar los radios de actuación de los exutorios y evitar obstáculos sobre canaletas, rejillas o zonas de evacuación de agua que puedan generar acumulaciones o sobrecargas estructurales.
Por último, conviene incorporar desde el inicio soluciones constructivas específicas que minimicen interferencias: placas elevadas con estructura ajustable, sistemas de anclaje sin perforación o separadores para garantizar distancias críticas sin comprometer la estanqueidad. Este tipo de decisiones, aunque puedan parecer menores, son las que marcan la diferencia entre una integración funcional y una que genere conflictos con el tiempo.
La convivencia de SCTEH e instalaciones fotovoltaicas en una misma cubierta plantea retos que van más allá de la simple compatibilidad entre elementos como hemos visto. El diseño prestacional es la herramienta que permite abordar todos estos factores de forma integrada, anticipando conflictos y adaptando cada solución a las particularidades del proyecto.
En Cottés aplicamos este enfoque para garantizar que cada instalación cumpla con los requisitos normativos, funcione correctamente en condiciones reales y se adapte tanto a las necesidades operativas como a las características constructivas del entorno. Por eso, si estás trabajando en un proyecto donde ambos sistemas deben convivir, contar con un equipo especializado es la clave para asegurar su eficacia y viabilidad a largo plazo.